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Programa de consumo de frutas y hortalizas en las escuelas

Programa de consumo de frutas y hortalizas en las escuelas

Durante el presente curso 2017 / 18 la Secretaría General de Educación nos ha seleccionado para participar en el programa “Consumo de Frutas y Hortalizas en las escuelas” en la etapa de Educación Primaria.

El objetivo del programa es promover el consumo de frutas y verduras en la población escolar. La Unión Europea, en el marco de la Organización Común de Mercados, acordó en 2009 cofinanciar con los Estados miembros interesados la distribución de estos productos en centros escolares para promover el consumo y contribuir a la promoción de hábitos saludables, la disminución de la obesidad y enfermedades asociadas. Por ello, el Plan se inicia en España en el curso escolar 2009-2010, con financiación de la Unión Europea, las CCAA y el MAGRAMA. Las medidas de acompañamiento obligatorias para el desarrollo del Plan han sido realizadas con el objetivo de proporcionar material didáctico sobre las frutas y verduras españolas, sus propiedades, beneficios en la dieta, curiosidades y juegos, y se encuentran disponibles en esta sección. Se calcula que el sobrepeso afecta en la Unión Europea a 22 millones de niños. Más de 5 millones de ellos son obesos y se prevé que esta cifra aumentará en unos 400.000 niños cada año. Tanto la Comisión de la UE para la evaluación del impacto de este plan, como anteriormente otros organismos, más específicamente sanitarios, así como otras instituciones relacionadas con la alimentación, nutrición, etc., han evaluado programas, intervenciones y trabajos realizados que muestran los beneficios nutricionales y sobre la dieta que tiene el consumir frutas y verduras y especialmente en los niños. Algunas de estas evidencias son las siguientes: Comer más frutas y verduras es importante para combatir la obesidad ya que reducen la “densidad energética” en la dieta y a su vez juegan un papel protector en enfermedades cardiacas, cáncer y diabetes. Mejorar los hábitos alimenticios de los niños y adolescentes mejorará la salud pública, reducirá factores de riesgo de enfermedades crónicas y la obesidad y el sobrepeso. Concretamente la OMS y la FAO recomiendan a nivel poblacional el consumir un mínimo de 400g de frutas y verduras al día (excluyendo patatas y otros tubérculos) para la prevención de enfermedades como: las cardiovasculares, algunos cánceres, diabetes, y para evitar las deficiencias nutricionales de micronutrientes esenciales, especialmente en países en vías de desarrollo. Se estima que, aproximadamente, más de 2,7 millones de vidas pueden ser potencialmente salvadas cada año si la fruta y las verduras consumidas se incrementan considerablemente. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) señala que comer frutas y verduras puede disminuir el riesgo de cánceres del tracto gastrointestinal, ya que el porcentaje de canceres de este tipo en el mundo, que se pueden atribuir al consumo inadecuado de frutas y verduras, está entre un 5-12% y de un 20-30% para los del tracto superior. Un consumo adecuado de frutas y verduras, además, de contribuir a prevenir dichas enfermedades crónicas, aumenta la resistencia a las enfermedades infecciosas. En relación con el beneficio en el conjunto de la dieta que aporta el tomar frutas y verduras, se ha constatado científicamente que: Garantiza la ingesta de muchos micronutrientes esenciales, de la fibra y de otras sustancias esenciales. Consigue mantener el balance energético, ya que las frutas y verduras en su forma natural tienen un bajo aporte calórico, al contener sólo, aproximadamente, un 0,5% de grasa y proteínas. Desde el punto de vista pedagógico este programa es muy importante porque ayuda a cambiar los estilos de vida, sociales y laborales que ha experimentado la sociedad española. Dentro de la consideración de esta necesidad, la Ley Orgánica de Educación ha recogido esta materia en los distintos currículos, teniendo en cuenta que, desde el punto de vista pedagógico, la etapa correspondiente a la educación básica es la que mejor permite llevar a cabo actuaciones sobre los valores y las conductas, al tratarse de una etapa en la que se inician y consolidan los hábitos para la vida adulta. A ello hay que añadir que, dado el carácter obligatorio de esta educación básica, la incidencia pedagógica en este tema alcanza al 100% de los niños y niñas a los que se considera destinatarios principales del plan. Conclusión La Educación para la Salud viene siendo objeto desde hace años de una fuerte demanda social y responde a un proyecto válido de sociedad y educación, por lo cual está plenamente justificada dentro del marco en que ha de desarrollarse toda la educación, principalmente en los niveles obligatorios. La Educación para la Salud debe estar orientada a conseguir que cada centro educativo se transforme en una escuela promotora de salud. Esto es, que toda la comunidad educativa adopte, como compromiso, un planteamiento innovador, integrador y holístico a la promoción de la salud para tratar de desarrollar finalmente estilos de vida en un ambiente favorable a la salud. En definitiva se trata de conseguir que cada centro educativo instaure un entorno físico y psicosocial, saludable y seguro. Como consecuencia de todo lo anterior, procede hacer una valoración altamente positiva de la incidencia que en el sistema educativo puede tener el plan nacional de consumo de fruta y verdura en las escuelas. Este plan supone una medida importante de apoyo al tratamiento de la Educación para la Salud en el currículum de las enseñanzas básicas, especialmente en todos aquellos aspectos relacionados con la adquisición de valores y hábitos para la vida adulta: se trata de una etapa en la que se construyen los hábitos y valores para la vida adulta y garantiza su acceso, al tratarse de una etapa obligatoria, a todo el colectivo de alumnos al que en principio va dirigido.

 

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